“VALOR PARA SEGUIR TOCANDO”, LA MÚSICA DE LAS ORQUESTAS JUVENILES E INFANTILES.
El sueño hecho realidad del maestro Jorge Peña Hen, es el tema del documental de Ricardo Carrasco y Debora Gomberoff, uno de los seleccionados para competir en la categoría largometraje documental del 7 Festival Internacional de Cine Digital.
“Tuve el presentimiento de que alguna vez iba a ser alguien en la vida y ahora soy un músico”. La frase, que pudo haber sido dicha por un inmodesto star rock, cobra un emocionante sentido cuando la imagen acompaña a la palabra. Quien la dice es un niño chileno de una de las 217 orquestas infantiles y juveniles que existen en nuestro país y que han cambiado la forma de ver la vida de estos menores y de sus familias. El documental “Valor para seguir tocando”, de Ricardo Carrasco y Debora Gomberoff , se exhibe: Jueves 15 de enero a las 16:30 horas en Teatro Municipal de Viña del Mar
“Valor para seguir tocando” es un viaje a cada lugar en el que un grupo de niños arranca bellas melodías a instrumentos que, según sus padres, en esos pueblos ni siquiera se conocían. Según subtitula el mismo documental, este es “Un sueño hecho realidad”. El sueño que alguna vez tuvo Jorge Peña Hen, profesor de La Serena, creador de la Orquesta de esa ciudad y de escuelas de música que él soñó, algún día se multiplicarían por todo el país, formando una columna vertebral que nos uniera a través de los más bellos sonidos. Quería crea una forma de educación a través de la belleza. Jorge Peña no alcanzó a ver su sueño hecho realidad pues como dice Guillermo Milla, uno de sus ex alumnos, fue víctima de la locura: lo mataron el 16 de octubre de 1973.
Pero este documental no se refiere a Jorge Peña sino a los frutos de la semilla que él sembró. En 73 minutos, la cámara viaja a Talca, donde trabaja Américo Giusti, uno de los continuadores de la obra de Peña Hen; a Curanilahue, la cuna de las orquestas juveniles, a Quellón, donde funciona la Orquesta Juvenil Huilliche, a La Cruz, zona campesina de la 5ª Región; A Isla de Pascua donde los niños músicos se relacionan con la naturaleza de tal manera que quedan convencidos de que el pulso de su música mueve las nubes y deja brillar el sol, a Chiu Chiu donde existe la Orquesta del Altiplano en la que lucen su virtuosismo don pequeñas hermanas aymaras; a Lautaro donde los niños caminan horas desde sus comunidades mapuches para encontrarse no sólo con el kultrún y la trutruca, sino también con el violín y el saxofón, a Contulmo, uno de los pueblos más entusiastas, que cuenta con una orquesta juvenil, una infantil y un semillero de 30 niños y Santiago, donde la música es una verdadera defensa contra los peligros de la gran ciudad. Tan conmovedoras resultan las confidencias de los niños intérpretes, como las de sus padres que reconocen que la vida no es la misma desde que sus hijos hacen música. Un padre reconoce sin pudor que cuando ve a su hijo en el escenario, siente deseos de llorar.
Los directores de “Valor para seguir tocando” muestran estas experiencias de vida mezcladas con ensayos y actuaciones, por lo que Tchaikowsky, Beethoven y Mozart, entre otros grandes autores, constituyen la banda sonora de este documental.
